Parte médico: marchando a un nuevo frente
Este jueves (¡mañana!) empiezo el primer paso de la última carta que la ciencia tiene para jugar. No lo digo con dramatismo de cartelera. Lo digo como se dice una fecha en el calendario: el jueves operan para extraer un tumor. No para “sacarme el cáncer”, que sería una frase demasiado limpia para lo que realmente ocurre. Lo extraen porque dentro de esa masa —en esa plaza que el enemigo ya ocupó— hay soldados míos. Linfocitos que se infiltraron en el tumor, lo reconocieron, y sin embargo no alcanzaron. Se llaman TIL: tumor-infiltrating lymphocytes . Linfocitos infiltrantes del tumor. Células de mi propio sistema inmune que ya estuvieron en la trinchera y, por eso mismo, saben a qué huele el enemigo. La terapia consiste en esto, dicho sin el folleto promocional: el cirujano corta un trozo de tumor —o el tumor entero, si la anatomía lo permite— y lo manda a un laboratorio especializado. Allí separan esos linfocitos de la carne enferma, los estimulan con interleucina-2 y los multiplican du...